justicia
justicia para todos
Un día de Justicia y Juzgados para Pedro, el vecino de abajo.
1:54Ángel López
Aunque el clima pretende
despistarnos, lo cierto es que avanzamos inexorablemente hacia las Navidades. Tiempo
en el que siempre me gustó escribir algún cuento. Al fin y al cabo, en estas
entrañables fechas nos volvemos todos un poco niños. Así debe ser.
El año pasado escribí este, “Sueños deJusticia, sueños de #T” que pueden leer en el enlace y este año voy a adelantarme
un poco, al final de la lectura creo que entenderán la razón.
Voy a contarles, algunas cosas
que le pasaron ayer a Pedro, el vecino de abajo, un tipo simpático y agradable,
que es muy parecido a alguno de los vecinos que todos tenemos.
Foto de Markus Spiske, CC-License: CC BY |
Todos nos levantamos por la
mañana en nuestras casas sanos y salvos gracias a que los arquitectos que
proyectan indebidas edificaciones o los constructores que emplean inadecuados
materiales son de ordinario juzgados y condenados. Pedro también se levantó así
ayer. Por cierto que tuvo suerte y nadie le asaltó la casa, parece que el que
fueran condenados los integrantes de esas bandas organizadas que las desvalijan
mientras sus ocupantes duermen y que actuaban por su barrio –tal y como leyó en
el periódico la noche anterior–, ha reducido las posibilidades de que su casa fuera
una de las violentadas de la noche.
Desayunamos, Pedro siempre menos
que nosotros –para que nos vamos a engañar–, pero todos tranquilos, porque
sabemos que los productos que hemos comprado en el supermercado han sido
elaborados y mantenidos con materias y en lugares en buenas condiciones. En
otro caso, los fabricantes, distribuidores o vendedores serian castigados con
importantes sanciones, o incluso, si la cosa fuera muy grave, podrían llegar a
entrar en prisión. Así que Pedro desayuna tranquilo, sabiendo que no acabará,
al menos hoy, en urgencias. Otra cosa será, el viernes que es la cena de
navidad de la empresa. Pero no nos desviemos, que esa es otra historia. Se
viste y la ropa no le produce ningún sarpullido, es una casualidad –o quizás no–
que la misma no lleve ninguna fibra altamente irritante para la piel, con lo
sensible que tiene la epidermis nuestro vecino.
Baja al garaje y allí está el
nuevo orgullo de Pedro. Ese otro vecino imbécil, que todos tenemos, al que tan
mal le cae Pedro y que tanta envidia le tiene por haberse comprado ese coche
nuevo, le ha dado miedo la posibilidad de acabar en el Juzgado si alguien le ve,
así que no se lo ha arañado. Tampoco sería tan grave si lo hubiera hecho. Al
fin y al cabo, tiene un buen seguro, libre de clausulas abusivas, o al menos,
no fundamentales, porque en otro caso la Justicia las eliminaría y de nada servirían,
así que la aseguradora no se molestado en introducirlas en el clausulado de la
póliza. Por cierto, que a Pedro, el coche nuevo, le parece que se le desvía hacia
la derecha. Luego lo llevará, que aún está en garantía y se lo arreglarán sin
problemas. Obviamente el concesionario no querrá verse en los Juzgados. Es una
suerte, que la ley y la Justicia amparen a Pedro.
—Uffff, ya entiendo el motivo de
este atasco. ¡Vaya golpe que se han dado! ¿De quién será la culpa? —piensa Pedro—.
Ya lo aclararán en el Juzgado. Ojala le retiren el carnet, que no quisiera encontrármelo
otra mañana por aquí, —exclama Pedro—.
Nuestro vecino llego al final al
trabajo unos diez minutos tarde. Menos mal, que tiene un motivo, sino ese Jefe suyo,
terriblemente chapado a la antigua, le ponía de patitas en la calle, lo está
deseando. Claro, que no puede. Sabe que Pedro ganará el despido en los
Tribunales. Así que Pedro no se preocupa demasiado. Le quedan ocho horas por
delante de duro trabajo, claro que si por su Jefe fuera serian doce y no le dejaría
ni parar para el desayuno. Benditos sindicatos que cuando la empresa intentó reducir
el rato de descanso, le pararon los pies en seco en los Juzgados. Aun así es un
suplicio para Pedro estar siempre con la espada de Damocles de un posible
despido sobre su cabeza. Bueno, al menos sabe que le corresponde una buena indemnización,
lo malo es que desconoce que los Juzgados ahora tardan años en resolver un
despido...
Es la hora de recoger a los críos
del Colegio, menos mal que en la empresa de su pareja no les ha quedado otra
que aceptar la reducción de su jornada laboral y así ella los puede llevar por
la mañana. Pedro no quiere ni pensar qué haría de no ser así, la empresa,
finalmente tuvo que aceptar esa reducción. Bien que lo discutió, pero fue
enseñar unas viejas sentencias que le facilitó su vecino de arriba y todo se
solucionó rápidamente.
Por fin un rato de relax para
Pedro. Le gusta ver todas las noches el telediario, a ver cómo va el mundo. —Otra
vez, este nuevo Alcalde ha vuelto a meter la mano en la caja. Pero si echamos
al otro por ladrón—. Claro que no me extraña, —piensa Pedro—, no le ha pasado
nada, sigue a la espera de juicio y probablemente se morirá antes de que pise
una cárcel.
Pedro llamó anoche a los abuelos
y recibió una excelente noticia. El Juzgado les ha dado la razón y tienen que
devolverles el dinero de las preferentes. Ya se veía que tenía que dejarles
dinero, con esa pensión los pobres no llegan a fin de mes. Claro que el Abogado
les ha advertido que cabe recurso y que igual tienen que esperar un poco para
recibir el dinero. —No será tanto, la Justicia no es tan lenta, —piensa Pedro. Aun
así, es una gran noticia para terminar el año, habrá que celebrarlo estas
Navidades.
Pedro esa noche se acostó pronto,
no sin antes meditar en las cosas del día y en su voto en estas elecciones del próximo
día 20. Lo tiene claro, mañana revisará los programas de los partidos. La Justicia
es muy importante en su vida. Esta vez, hará caso a esos de la Brigada Tuitera, ciertamente
#DecideJusticia.
Moraleja: Como bien, recalca Verónica
del Carpio en su último post “La Justicia
sí da votos” y también yo ya expresé en “Los pleitos de otros, garantes de nuestra
situación de Justicia” resulta irrelevante que no hayamos pisado un
juzgado ni lo pisemos en toda nuestra vida. “Permitamos o facilitemos que miles de situaciones injustas no sean
rectificadas por los juzgados, y nos encontraremos con un sistema en el que la
injusticia y el abuso, y los que gustan de ello, campen a sus anchas y nos
ataquen constantemente.”
La Justicia sí da votos, porque
nos afecta cada día, a cada uno de nosotros y cada vez el ciudadano es más
consciente de ello. Otra cosa es que los políticos todavía no se hayan
percatado. Ya sabemos que suelen ir varios pasos por detrás de la sociedad.
#T odos a votar. Con suerte, como
dice José Muelas, en primavera nos pasearemos por un país más Justo y habrá
sido gracias a #T odos.
Ah, y Feliz Navidad.
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